Puede ser que estemos locos por la danza, porque es la única forma de ser nosotros mismos, de olvidarse de los problemas y dejarte llevar por 4 minutos de melodía.
Locos por aprender cosas nuevas y exigirle a nuestro cuerpo mas y mas cada vez.
Locos por competir con nosotros mismos para mejorarnos día a día.
Locos por pisar un escenario. Por ver el reflector con una luz de colores que cambian encima de nosotros
Locos por ver todas las butacas llenas, ver a tu familia y amigos.
Locos por demostrar todo lo que podemos hacer.
Locos, locos.. Ningún bailarín podría explicar lo que se siente estar arriba de un escenario, vivir los nervios antes de salir,
las lagrimas de alegría y tristeza, los aplausos,las flores, la satisfacción de hacer lo que amamos.
La emoción del saber que fuimos felices.
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